La Sociedad y La Cultura obligan e imponen una serie de tareas implícitas en el Desarrollo del Ser Humano.
A través del proceso de Socialización, el cumplimiento de estas actividades termina por convertirse en una aspiración del propio sujeto.
Nuestro aprendizaje cuando niños bien sea en el Hogar y en La Escuela fue y ha sido sistemático, esos viejos mitos, costumbres y adagios como por ejemplo la frase de «Estudiar para hacer alguien en la vida», (Se es alguien en la vida desde que nacemos), en vez de hacernos un bien, nos ha hecho más daño a lo largo del paso del tiempo, debido a que penetra como un pensamiento dogmático y los limitan en perseguir sus verdaderos sueños, provocando un empobrecimiento voraz de la razón y actitud desviándolos de la verdad y haciéndolos esclavos de sus propias mentiras.

    Obviamente se estudia para tener conocimientos y poder de asimilación, para ser pragmáticos y capacidad de adaptarnos a cualquier cambio que nos proponga la vida.

    Esta diatriba permite que los seres humanos se conviertan en serviles de otros que con audacia y suspicacia se aprovechan de la marginalidad coexistente, no permitiéndoles nunca ver siquiera la puerta de entrada hacia el progreso y hasta incluso no saben el concepto del verbo «progresar».

“La vida como el punto central de las acciones de los seres humanos, perseguimos varios objetivos, una de ellas es el aprovechamiento al máximo de nuestros conocimientos que sabiendo canalizarlos, obtendríamos beneficios espirituales y materiales; el otro de ellos es el saber confrontar, soportar y solucionar los obstáculos que se nos presentan en la vida, es por eso que es de imperiosa necesidad trabajar en sociedad, en conjunto como un sistema integral.

Completamente convencido que el éxito, los triunfos y el progreso lo conseguiremos, si actuamos con Respeto, Ética, Amor, Humildad, Positivismo, Voluntad y Ganas de Vivir”.
Elmer A. Niño G.
Bogotá, Colombia, Abril 2016